Esta ruta de dificultad media-baja, que abarca 22,2 km, enlaza Herrerías de Valcarce con Cadafresnas. Su original nombre hace referencia a las minas de wolframio que aparecen en la ruta. Son los restos, hoy abandonados, de una floreciente industria minera que surgió durante la II Guerra Mundial, cuando la España de Franco abastecía de wolframio a Alemania. Este raro mineral, también llamado tungsteno o wólfram, era muy apreciado para el blindaje de vehículos militares.

Hasta llegar a las viejas minas, la senda cruza bellos y conservados bosques, recorriendo serranías que permiten ver casi toda la comarca, rozando ya el paso de Piedrafita do Cebreiro, que nos conduciría a nuestra vecina comunidad gallega. Seguimos hacia Villasinde, una tradicional aldea ganadera que se resiste al paso del tiempo y, tras ella, el valle del río Corporales remonta el terreno hacia Mosteiors. Por fin, en las estribaciones de la Peña do Seo, aparecen las huellas de la minería del wólfram. Lo raro de esta actividad, el abandono de décadas y la sobria elegancia del entorno, constituyen un paisaje único, lleno de misterio y encanto. Desde el punto más alto de este cordal, caminaremos hacia Cadafresnas, la aldea que un día centralizó la explotación del mineral. Las vistas, serán como siempre, hermosas, pero con la peculiaridad que nos ofrece este paisaje de antiguas minas dentro del imponente marco de la Sierra de la Lastra.

También podemos acercarnos a la Peña partiendo desde Corullón en dirección a Cadafresnas.

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