cerezas del Bierzo

Mayo marca el inicio de una de las temporadas más esperadas en nuestra comarca: la llegada de las primeras cerezas del Bierzo. Estos pequeños tesoros rojos no solo adornan nuestros paisajes durante estas semanas, sino que representan uno de nuestros productos con mayor prestigio y personalidad.

Las variedades que dan carácter a las cerezas del Bierzo

Si hay algo que caracteriza a la cereza del Bierzo es su diversidad. No todas son iguales, y cada variedad tiene su momento de gloria a lo largo de la temporada, que se extiende desde mayo hasta bien entrado julio.

Variedades tempranas (Tipo Burlat)
Las primeras en aparecer, recolectadas hasta el 1 de junio, son las que abren la temporada con su frescura característica. Estas cerezas tipo Burlat destacan por su intenso sabor y una textura particularmente suave. Son las que nos anuncian que el verano está a la vuelta de la esquina.

Variedades de media estación (Tipo Starking)
Recogidas entre el 1 y el 15 de junio, estas cerezas representan el equilibrio perfecto entre dulzura y acidez. La experiencia me dice que son las preferidas por muchos paladares bercianos, quizás porque coinciden con las fiestas de junio y forman parte de nuestras meriendas veraniegas desde hace generaciones.

Variedades tardías (Tipo Monzón)
Las que llegan después del 15 de junio tienen una dulzura casi hipnótica. Son cerezas con personalidad, de textura más firme y un sabor que se intensifica conforme avanza la temporada. Para muchos, las mejores, porque condensan todo el sol del verano berciano.

¿Qué hace única a la cereza del Bierzo?

No es casualidad que nuestras cerezas gocen de Marca de Garantía. Sus características son inconfundibles: muy baja acidez, dulzura intensa, forma uniforme y simétrica, tamaño medio a grande, firmeza al tacto y esa textura crocante y jugosa que explota en la boca.

Los parámetros técnicos no mienten: valores inferiores a 8 g de ácido málico por litro de zumo y superiores a 15 ºBrix. Pero más allá de los números, cualquiera que haya probado nuestras cerezas sabe que hay algo especial en ellas que no se puede medir.

Un cultivo con raíces profundas

Los cerezos adornan jardines y huertas bercianas desde hace generaciones. Se dan especialmente en las áreas más bajas y en las laderas de Corullón, Rimor, Pieros, Carracedelo, Cacabelos y Villafranca.

Originalmente, este no era un cultivo pensado para comercializar, sino para el consumo familiar o para elaborar conservas. Sin embargo, en los últimos años, el cultivo de las cerezas ha cobrado una gran importancia, especialmente para la industria conservera.

La Marca de Garantía: nuestro sello de calidad

La Marca de Garantía «Cereza del Bierzo» ampara aquellas cerezas que cumplen con los requisitos definidos en su Reglamento. Este sello asegura que cada cereza ha sido cultivada y recolectada en la región del Bierzo bajo estrictos estándares de calidad.

La zona de producción abarca 38 municipios de la comarca, donde las condiciones geográficas y climáticas crean el entorno ideal para el cultivo de estas frutas excepcionales.