El urogallo, es una especie de ave galliniforme, actualmente en peligro de extinción. Quedan algunos elemplares en los Pirineos, los Alpes, el Jura y en la cornisa cantábrica, dónde el “Techo del Bierzo” mantiene algunas aves.

El urogallo precisa de un entorno muy peculiar: bosques de conífera tranquilos, claros, con abundante vegetación y árboles con ramas fuertes y horizontales para dormir, así como agua potable y hormigueros. Esta especie ha encontrado su sitio en los  municipios de Igüeña y Folgoso, lugares donde albergan los últimos ejemplares que subsisten en la comarca. Es una especie protegida que cuenta con la Reserva Natural del Urogallo en Folgoso.

El urogallo es la mayor de las gallináceas españolas y recibe su nombre por el sonido que emite durante su celo, parecido al del “uro”, antepasado salvaje de los bóvidos domésticos. Sus orígenes datan de la época glacial.

Esta ave es de gran tamaño pudiendo el macho puede llegar al metro de longitud y los cuatro kilos de peso. En cambio, las hembras no suelen superar los setenta centímetros de longitud y los dos kilos de peso.

El color del plumaje de los machos es una mezcla abigarrada entre verde metálico, gris y blanco, mientras que el de las hembras es de color rojizo con manchas pardas y lechosas.