Podríamos decir de esta ermita que es otra de esas joyas que han permanecido sepultadas (literalmente) e ignoradas durante algunos años. La ermita de Santa María de Escayos se sitúa en término de Manzanedo de Valdueza, y era parroquia del pueblo de Valdescayos y del muy cercano de La Cisterna, ambos desaparecidos y situados en el vallejo de Manzanedo. A principios del siglo XII se uniría a la iglesia de San Pedro Villarino, pasando a ser ambas una única parroquia.

Más adelante en el tiempo, las poblaciones de Valdescayos y La Cisterna desaparecían, manteniéndose la iglesia de Santa María como ermita de Manzanedo. Y así permaneció hasta que se abandonó a finales del siglo XIX o principios del XX. Posteriormente, a mediados de los años 50, parte sus muros fueron usados para rellenar el camino de Manzanedo a San Juan, razón por la que no se conserva la portada.

Tras su limpieza y restauración, podemos decir que el edificio tiene unas dimensiones de unos 15 por 5 metros con una cabecera rectangular con bóveda de cañón y nave rectangular a la que le falta la zona de la entrada y la techumbre. Está erigida en mampostería de esquisto y cuenta con dos vanos, uno pequeño apuntado en el ábside y otro rectangular en la nave.

Foto: lanuevacronica.com
Fuente: ileon.com