Hay caminos que uno no olvida. La Ruta del Cares es uno de ellos: un sendero que nace en Posada de Valdeón (León) y termina en Poncebos (Asturias), atravesando el Parque Nacional de Picos de Europa por la llamada Garganta Divina. Son 21 kilómetros de roca, río y silencio, que muchos completan en 3–4 horas si el ritmo acompaña (otros, con calma, tardan más). No es solo una ruta: es una conversación con la montaña.

Ruta del Cares

Desde el Bierzo a Posada de Valdeón

La aproximación ya pone en situación: carretera estrecha, curvas y paisajes que te obligan a parar. Hay miradores en el camino —como Panderrueda— que te recuerdan por qué estás aquí. Al llegar a Posada de Valdeón, empieza la historia de verdad.

De Posada de Valdeón a Poncebos

Los primeros kilómetros engañan: el sendero es amable y casi llano. Luego la roca aprieta, el camino se asoma a los desfiladeros y toca caminar con atención. Aquí no se corre: se mira, se escucha y se avanza con respeto.

La parte dura

El tramo que más se hace notar llega al final: la subida a Los Collados. No es una pared, pero las piernas ya vienen cansadas y se nota. Superado el collado, llega el descenso hacia Poncebos: piedra suelta, terreno resbaladizo y esa sensación de “ya casi”, que pide bastones y paso firme.

La vuelta desde Poncebos

Con los 21 km a la espalda, lo sensato es regresar en transporte. Puedes contratarlo con alguna empresa o hacer la excursión desde Cangas de Onís, con transporte al inicio, regreso en 4×4 con seguros incluidos y ruta guiada hasta Caín. Es la forma más cómoda de disfrutarla sin convertir el día en una epopeya.