Las rosquillas de anís son un clásico de la repostería casera. ¿Quién no recuerda ese olor viniendo de la cocina de nuestras abuelas? Es una receta muy fácil, se prepara muy rápido, y les encantará a los grandes ya los pequeños de la casa.

Ingredientes

  • 2 huevos
  • 750 g aproximadamente de harina
  • 200 g de azúcar
  • 250 ml de leche
  • 100 ml de aceite
  • 1 sobre de levadura
  • 60 ml de anís
  • ralladura de un limón
  • sal
  • aceite de girasol
  • azúcar

Cascamos los huevos en un bol y añadimos los 200 g el azúcar. Batimos hasta que se blanqueen. A continuación, añadimos una pizca de sal, los 100 ml de aceite, los 250 ml de leche, el anís y la ralladura del limón. Batimos bien la mezcla.

Por otro lado, mezclamos solo la mitad de la harina con la levadura y tamizamos sobre el bol. Después lo batimos todo de nuevo. Añadimos el resto de la harina poco a poco hasta que la masa se espese.

¡Y ha llegado el momento de trabajar la masa! Espolvoreamos una superficie limpia y lisa y amasamos hasta que tenga la consistencia deseada. Luego la tapamos con un paño y la dejamos reposar unos 10 minutos.

Transcurrido el tiempo, vamos tomando pequeñas porciones de masa para moldearla con la forma de las rosquillas.

Freímos las rosquillas en una sartén con abundante aceite hasta que se doren. Es importante recordar que la levadura química hará que aumenten mucho su tamaño inicial, así que ¡no añadas muchas al mismo tiempo!

Una vez fritas, las dejamos sobre un papel de cocina para que absorba los excesos de aceite y, todavía calientes, las pasamos por un plato con azúcar, para darles el toque final.