Aunque el invierno no nos deja un respiro, la lluvia continúa y la nieve está muy cerca, es tiempo de podar en los viñedos del Bierzo. Durante los primeros meses del año las vides se recortan, eliminando las partes más débiles para dejar que otras ramas más vigorosas carguen con los racimos de uvas.

La poda de invierno es la más importante y se realiza de forma manual, cepa a cepa, con manos expertas. Una mala poda puede condenar una viña y sus cosechas. La poda debe realizarse mientras la planta está en reposo, periodo que abarca desde la caída de las hojas hasta el comienzo de la actividad de las yemas distales de los sarmientos. Una poda precoz puede tener como consecuencia el brote temprano de las yemas y su consiguiente riesgo de exposición a las heladas. Por el contrario, la poda tardía retrasa la aparición de las yemas.

Para podar hay que entender la cepa, analizarla, saber qué quitar y qué dejar, puesto que cada cepa tiene una forma particular.