Peña Piñera, cerca de Sésamo (municipio de Vega de Espinareda), no es solo una formación rocosa: es un cruce entre historia, paisaje y cultura. Su valor lo marca un conjunto de arte esquemático post‑paleolítico y un impresionante castro prerromano, ambos protegidos y reconocidos como Bien de Interés Cultural.

peña piñera

Las pinturas rupestres: el mural más extenso del Bierzo

Sobre un farallón cuarcítico de unos 900 m de longitud, se extienden casi 700 representaciones rupestres: figuras humanas, animales, manchas, manos, puntos… datadas entre el Calcolítico y la Edad del Hierro (aproximadamente 5.000–2.000 a.C.). Este friso, redescubierto científicamente en la primavera de 1982, es considerado el yacimiento de arte esquemático más importante del Bierzo.

Científicos como José Luis Avelló y Feliciano Cadierno han documentado hasta 698 motivos en varios paneles desde 1986. Actualmente, el yacimiento está en fase de estudio y mejora en accesos y cartelería, gracias a proyectos de cooperación como PATCOM.

El castro de Peña Piñera: la fortaleza en la cima

En lo alto, a unos 1.072 m de altitud, se alza uno de los castros más grandes del noroeste peninsular. Con unas 14 hectáreas protegidas por tres murallas concéntricas de piedra seca —que en algunos tramos alcanzan más de 2 m de grosor y dos kilómetros totales—, domina los valles del Cúa, Ancares y Fornela, y controla el paso hasta Fabero.

Investigaciones recientes, apoyadas por el Ayuntamiento de Vega de Espinareda y universidades como la de Vigo o León, confirman hallazgos de cerámica e industria lítica, lo que apunta a una ocupación más allá de una simple fortificación, quizá incluso de carácter doméstico.

 Un paisaje que invita a descubrir

La reciente campaña arqueológica del invierno 2023–24 refuerza el estatus del lugar como enclave arqueológico clave. Aunque la vegetación dificulta su visibilidad, Peña Piñera es patrimonio vivo, en plena fase de recuperación y puesta en valor.

El entorno natural es igualmente atractivo: una ruta circular de unos 9–10 km permite combinar descubrimiento patrimonial con paseo en medio de la sierra —además de ofrecer vistas a las pinturas y al castro. El farallón y los restos defensivos hacen de este lugar un mirador privilegiado.

 Un legado que nos sigue hablando

Peña Piñera no es una reliquia aislada, sino un cruce de caminos: los antiguos pintores post‑neolíticos y los defensores prerromanos compartieron el mismo lugar. Hoy, este refugio de piedra y arte, mezcla de arqueología y paisaje, sigue susurrando historias. Y aunque el público no sea masivo —más bien para quienes saben escuchar—, su recuperación es un motivo de orgullo y responsabilidad en el Bierzo.