1 kg de grosellas frescas
1 kg de azúcar

Lavamos y quitamos los rabitos a las grosellas. Luego las ponemos en una olla grande y añadimos 150 ml de agua.

Dejamos que empiece a hervir y luego cocinamos a fuego lento durante 8-10 minutos hasta que las grosellas estén suaves pero no blandas.

Añadimos el azúcar y esperamos pacientemente hasta que se haya disuelto completamente. Una vez disuelta el azúcar, subimos el fuego y nuevamente dejamos que hierva durante 8-10 minutos hasta que la consistencia se parezca a un jarabe.

Retiramos de fuego y dejamos que enfríe al menos durante 15 minutos antes de meter la mermelada en frascos esterilizados, que dejaremos reposar en un lugar fresco y oscuro durante un mínimo de 8 horas antes de usar.