Como cualquier otra forma de cultivo, los viñedos están expuesto a toda clase de condiciones meteorológicas que pueden beneficiar su cultivo pero también afectar de forma negativa su producción.

Entre los agentes climáticos que más pueden afectar al viñedo se encuentran el granizo y las heladas. El granizo, una precipitación sólida que se compone porque pequeños (o no tan pequeños) gránulos de hielo que se forman en cumulonimbos muy desarrollados. Puede presentarse durante cualquier momento del año, pero sobre todo se registra en primavera y verano con el desarrollo de tormentas.

Otra de las pesadillas de los viticultores son las heladas, que se producen cuando la temperatura desciende a niveles inferiores al punto de congelación del agua. Como el granizo, las heladas pueden registrarse en diferentes épocas del año, aunque las más dañinas son las que se pueden producir en primavera. Al tratarse de heladas tempranas, pueden afectar a las yemas y estropear la fruta.