La cocina de carbón o la también llamada cocina económica es un evolución de la estufa de carbón y se le llama económica porque aprovecha mucho mejor el combustible que la cocina que era tradicional directamente sobre el hogar. De esta manera los utensilios de cocina no estaban directamente en contacto con el fuego, se perdía menos calor y la faena de cocinar era más sencilla. El carbón generaba más calor y se quemaba más lentamente, producía más calor que el fuego de la madera.

Su origen se remonta al siglo XVII, cuando el británico John Sibthrope patentó una versión metálica de la misma, alimentada por leña o carbón. En el año 1802, George Bodley, patentó una versión mejorada de hierro forjado, con calentamiento uniforme y con un sistema elaborado de escapes que se convertiría en el prototipo de cocina moderna. En España se instalaron por un lado las de hierro fundido, esmaltadas en color negro y decoradas con herrajes de latón,“cocinas negras”, y las cocinas de chapa blanca, conocidas como “cocinas blancas”.

En el Bierzo, teniendo en cuenta que es cuenca minera, es normal recordar están cocinas de nuestra infancia, echando carbón de vez en cuando para que no se apagara y mantener la casa caliente. Todos hemos estado alrededor de la cocina de carbón en invierno, para asar unas castañas y contar historias de pueblo.

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