La remolacha es uno de los tubérculos con mayor uso en la cocina. Es ideal para combinarla con diversos platos no solo por su marcado sabor dulce, también por su color llamativo. Por este motivo, incluirla en las ensaladas es una forma interesante de variar una de nuestras recetas más clásicas.

1 remolacha grande
2 zanahorias medianas
1 ramita de perejil
3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 cucharada de vinagre de manzana
½ cucharada de miel
Sal
½ cucharadita de zumo de limón

Tenemos dos formas de preparar esta receta, por un lado fresca, que nos ofrece una opción mucho más crujiente, o hervida para acentuar más el sabor de la vinagreta.

En el caso de querer hacerla hervida, pelamos y hervimos las zanahorias y la remolacha, luego las rallamos. Si la queremos fresca, solo las pelamos y las rallamos.

Mezclamos en un recipiente y agregamos la miel, el vinagre de manzana y la cucharada de limón.

¡Y listo!