Los orígenes del Carnaval son inmemoriales y, probablemente, esta festividad pagana tenga sus raíces en las antiguas Saturnales romanas y en las celebraciones orgiásticas en honor a Baco.

La palabra “carnaval” proviene del término carnevale, propio de las lenguas romances o neolatinas. Los términos “carnaval” o carnevale derivan de la expresión latina carnem levare, esto es, “quitar la carne”, la prohibición de comer carne durante los cuarenta días de la Cuaresma. El martedì grasso, el último día de Carnaval, se celebraba un banquete desenfrenado previo al período de ayunos y abstinencias de la Cuaresma, un tiempo de purificación y penitencia que culmina en la Pascua.

Para el cristiano de la época medieval, el Carnaval era la representación del paganismo: el pueblo se ocultaba bajo máscaras y disfraces, se celebraban desfiles, bailes y comilonas, ardían las hogueras y se sacrificaban animales para atraer la fortuna. Era un período de permisividad, de crítica social, en el que se ridiculizaban a los gobernantes, a los nobles, al clero e incluso la moral religiosa.

Fuente: nationalgeographic