Tal y como ocurre con el albaricoque, el melocotón tiene su origen en China, con una antigüedad estimada de unos 3.000 años. En la actualidad, el melocotón es símbolo de longevidad e inmortalidad.

A través de las rutas comerciales, el melocotón llegó a Persia, donde fue descubierto por Alejandro Magno quien los introdujo en Grecia. Pero no sería hasta bien entrada la Edad Media, cuando su cultivo y consumo se extendería por toda Europa.

La parte más característica del melocotón es su piel aterciopelada que rodea una carne muy jugosa, y puede consumirse fresco o usarse para la elaboración de ricos zumos, así como la elaboración de diferentes dulces.

Se suelen conservar muy bien, aunque maduran con rapidez por lo que lo aconsejable es comprarlos un poco verdes y dejar que maduren en casa conservados en la nevera.

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