Cuando el Camino de Santiago entra en el Bierzo dice adiós definitivamente a una seca meseta, encontrándose con un paisaje completamente diferente, una tierra verde y montañosa, repleta de valles y picos, y rincones únicos.

La entrada a la comarca la marca La Cruz de Ferro, que se sitúa entre Foncebadón y Manjarín. Desde allí descenderemos hasta que en nuestro camino nos topemos con un crucero de madera que que nos indica la dirección del Acebo, el primero de los pueblos bercianos que nos encontraremos.

Continuaremos la ruta pasando por Compludo, famoso por su Herrería, y también por Molinaseca y su puente romano, y desde ahí, nos dirigiremos ya a Ponferrada.

Dejando la capital berciana atrás, el camino se convierte en una etapa llevadera, sin grandes ascensiones, salvo la subida a Pieros tras pasar Cacabelos. Pero desde ese punto, se lleva a cabo un descenso entre viñedos hasta Villafranca.