Este castro pre-romano que se sitúa a cinco kilómetros de San Juan de Paluezas (municipio de Borrenes), es un poblado fortificado asentando en una posición topográfica dominante. Se eligen cerros o espolones aislados desde cuya parte alta se pueden dominar visualmente todo su entorno más inmediato.

En general nunca son castros muy grandes y albergan a grupos poco extensos, en torno al centenar de personas, y a sus animales domésticos.

Desde este reducto de acceso relativamente difícil y con buenas condiciones de habitabilidad, se podía vigilar por completo las tierras que dedican al cultivo en las que se basaba su subsistencia. Los castros se situaban asilados entre sí, sobre alturas poco accesible y en lugares donde potencialidad de los recursos ofrece mayores posibilidades.

Hoy, este ‘castrelín‘ no solo nos permite hacer un viaje en el tiempo, sino que también ofrece unas vistas espectaculares.