
Sí lo sabemos, aún quedan meses para el otoño, pero esta estación trae consigo uno de los capítulos más interesantes de nuestra gastronomía: la temporada de caza y, con ella, su carne. Los montes bercianos, con sus robledales, pinares y zonas de matorral, son el escenario perfecto para la obtención de carnes que han alimentado a generaciones de bercianos y que hoy representan un auténtico tesoro culinario.
Cuando el bosque llega a la mesa
La tradición cinegética en El Bierzo viene de lejos. Nuestros abuelos ya esperaban con ansias la temporada de caza para preparar guisos contundentes que ayudaban a combatir el frío del invierno. Hoy, estas recetas siguen vivas, aunque con toques de modernidad que las hacen aún más atractivas.
La carne de caza mayor (jabalí, corzo y venado) y menor (conejo, liebre y aves como la codorniz o la paloma torcaz) forma parte esencial de nuestra identidad gastronómica. Esta carne se caracteriza por su bajo contenido en grasas y su alto aporte proteico, lo que la convierte no solo en un manjar sino también en una opción saludable.
Platos emblemáticos que cuentan historias
Si hay un plato que representa la cocina de caza berciana, ese es el estofado de jabalí. La receta tradicional incluye un sofrito de verduras, vino de la tierra y hierbas aromáticas que matizan el intenso sabor de esta carne. Una variante muy apreciada es el estofado de jabalí a la cerveza con boletus, donde la cerveza aporta un toque de amargor que combina perfectamente con el sabor de la carne y los hongos.
La caldereta de jabalí es otro plato estrella. Para prepararla, primero hay que limpiar bien la carne, eliminando cualquier rastro de grasa innecesaria, y cortarla en cubos de tamaño medio. El secreto está en la cocción lenta, para que la carne quede tierna y los sabores se integren perfectamente.
El jabalí en escabeche representa otra forma tradicional de conservar y disfrutar esta carne. Se prepara dorando los trozos de carne en aceite y manteca, para luego sumergirlos en un escabeche aromatizado con hierbas y especias.
Más allá de la caza: otros productos cárnicos bercianos
No podemos hablar de carnes en El Bierzo sin mencionar la cecina, esa carne de vacuno curada que cuenta con Indicación Geográfica Protegida y está cargada de proteínas y minerales esenciales como el magnesio y el potasio. Visitar El Bierzo y no probarla es, como mínimo, «un desacierto gastronómico».
Y por supuesto, el rey indiscutible de la mesa berciana: el Botillo. Elaborado con costilla y rabo de cerdo, a los que a veces se añaden lengua, paleta, carrillera y espinazo, todo ello adobado con sal, pimentón y ajo. Este embutido, que cuenta también con Indicación Geográfica Protegida, es el plato principal en celebraciones y acontecimientos especiales, especialmente durante los meses fríos.













