Poco más de 15 km de dificultad media separan Balboa de Herrerías de Valcarce. Una pequeña senda paralela al río Balboa nos conducirá hasta la tranquila y acogedora localidad de Parajís, pequeña aldea ancaresa en la que se levanta una de las ermitas más peculiares de la zona, la Ermita del Santo Ángel, que acoge en su interior la imagen de un demonio «O Demín de Paraxís», sobre el cual recaen varias leyendas de la zona.

La ruta nos dirige hacia la zona boscosa de la Braña, que nos llevará sobre una calzada romana hasta la aldea de Rasinde. Desde aquí, la senda continúa entre castaños en dirección a Ruitelán, lugar en que nuestro Camino se cruza con el Camino de Santiago. El pueblo consta de una hilera de casa a ambos lados y a lo largo del Camino. Sus patrones son S. Juan Bautista y La Virgen del Camino, aunque también existe una ermita erigida sobre una cueva en la que se dice que habitó S. Froilán durante un tiempo, a su paso por esta zona.

A partir de Ruitelán avanzamos a Herrerías de Valcarce, aldea que posiblemente fue poblada en el s. XV. Ya desde el año 1500 se tiene constancia de la actividad siderúrgica que dio nombre al pueblo, de cuyas herrerías se mantienen vestigios.