Esta ruta nos lleva desde Las Médulas hasta Peñalba de Santiago. El nombre de la Senda del Silencio le viene a este tramo de los muchos monasterios que jalonan el viaje. Fueron muchos los monjes de diferentes órdenes religiosas los que se acercaron por aquí buscando refugio en estos parajes solitarios y tranquilos.

El camino transcurre por los antiguos canales de agua romanos, buscando la cumbre de La Aquiana, desde la que tendremos magníficas vistas de la “hoya berciana”, la gran fosa tectónica que da forma a esta región leonesa.

La ruta nos llevada desde aquí a la “Tebaida Berciana”, zona que recibe este curioso nombre en recuerdo de la Tebas egipcia, pues se decía que esta parte del Bierzo era tan rica como la antigua capital faraónica.

La primera aldea habitada que nos encontraremos es Montes de Valdueza, donde se yergue el Monasterio benedictino de San Padreo; fundado en el siglo VII y considerado monumento nacional, es uno de los grandes símbolos de esta tierra.

Finalmente, se abre ante nuestros ojos el Valle del Silencio, impregnado aún del espíritu de San Genadio, San Valerio y San Fructuoso.