La mandarina es originaria de Asia, y se trata de un fruto similar a la naranja, aunque la corteza que recubre la pulpa de la mandarina es más fácil de quitar.

La mandarina posee grandes cantidades de vitamina C que en invierno ayuda a prevenir la gripe, molestias de las vías respiratorias altas y en los adultos mayores previene las infecciones ocasionadas por la amigdalitis. Por otro lado, la mandarina también tiene un importante contenido en potasio.

Las concentraciones de flavonoides en la mandarina ayudan a activar las funciones de la vitamina C, lo cual evita la acción cancerígena y degenerativa de los radicales libres.

Su consumo también ayuda a prevenir algunas enfermedades del hígado, y evitar el endurecimiento de las arterias y la resistencia a la insulina.

En general, la mandarina es buena a nivel digestivo, cardiovascular y hepático.