Los albaricoques son originarios de las zonas templadas de África y Asia. Se tiene constancia que el albaricoque ya existía en China hacia el 3.000 a.C., aunque fueron los romanos quienes los introdujeron en Europa.

En apariencia, el albaricoque es una fruta similar al melocotón, pero a diferencia de ésta, no es una fruta semiácida, sino que es dulce y más pequeña, de color amarillo o anaranjado con algunos tonos rojos.

Beneficios y propiedades de los albaricoques

El albaricoque es rico en vitaminas (provitamina A y vitamina C), y minerales como el potasio, calcio y magnesio. También destacan por su contenido en betacaroteno y taninos.

Es ideal para el consumo de los niños, porque ayuda al crecimiento óseo, de los tejidos y hasta del propio sistema nervioso.

Posee propiedades laxantes y diuréticas, por lo que ayuda en los problemas de tránsito intestinal, así como en los problemas de retención de líquidos.

Entre otros beneficios, también ayuda contra la hipertensión y la gota, a la vez que previene problemas tanto cardiovasculares como degenerativos, protegiendo la visión, la piel, el cabello, los dientes y los huesos.